Disidentes o negociantes
Julio 29, 2010 por Arnaldo ClavelHoy en día la palabra disidencia está entre las más usadas por los que desean ver a la revolución cubana como un momento de la historia pasada.
Tanto para los representantes más prominentes de los gobiernos de Estados Unidos, la Unión Europea y alguno que otro títere, como para los papagayos que hacen coro en Miami o en cualquier lugar de este mundo a las iniciativas del Imperio yanqui para promover su estilo de democracia en Cuba, la bandera principal en los últimos tiempos son los llamados disidentes.
Y especialmente ocupan un lugar privilegiado en esta cruzada contra la revolución cubana, los integrantes del denominado grupo de los 75 presos que en 2003 fueron condenados a varios años de cárcel, por prestar servicios al gobierno de Estados Unidos en detrimento de la estabilidad y la seguridad del Estado cubano.
Toda una gran campaña mediática, encabezada principalmente por Europa y Estados Unidos, se puso en marcha, orquestada por la crema y nata de la ultraderecha anticomunista mundial en contubernio con los mafiosos de Miami, para atacar a Cuba con el pretexto de que aquí se mantenía en prisión a un buen número de esos mercenarios.
Y desde luego, para avivar el fuego de esa cantaleta los autodenominados periodistas independientes -que bien se sabe y se ha probado en muchas ocasiones cuan dependientes son- han acrecentado sus favores a la legión proyanqui a cambio de algunos dineritos más. Han dicho de todo y han pedido libertad y siguen pidiendo se les permita a los contrarrevolucionarios salir del país.
Esos presos, que como se sabe, una buena parte ya había sido liberada por razones humanitarias, en los últimos días tras las conversaciones del gobierno cubano con la Iglesia Católica y el canciller español Miguel Ángel Moratinos, se han ido poniendo en libertad de forma gradual, y los que lo han deseado están saliendo hacia otros países.
Eso era lo que por lo general pedían los presos y sus defensores, que los pusieran en libertad y se les permitiera viajar a los paraísos capitalistas soñados por ellos. Pero, de forma curiosa, algunos de los que ya vieron realizados esos anhelos, ahora están protestando porque tampoco están conformes.
Qué será lo que quieren. Parecería como si de pronto se hubiesen creído el cuento de que en un país capitalista se puede vivir sin trabajar. Claro, en Cuba todos ellos, o mejor dicho la mayoría de ellos, para no ser absoluto, vivía holgadamente con los salarios que recibían de la Oficina de Intereses de Estados Unidos sencillamente por convertirse en “disidentes”. Esa palabra mágica les dio y les sigue dando a muchos desalmados una forma fácil de vida, donde para cobrar una buena suma en monedas fuertes, solo basta hacer cualquier cosa en contra de la tierra que los vio nacer.
Veremos cual será la táctica a seguir en lo adelante, pero la verdad es que cada día se desacreditan más y ese papel de héroes anticomunistas, luchadores por la democracia, ya casi todo el mundo lo está poniendo en duda, pues con los últimos acontecimientos, ellos mismos se están encargando de demostrar que si no está la plata constante y sonante, el jueguito del anticastrismo no funciona.
En fin, que todo parece indicar que un disidente cubano tiene más de negociante que de patriota.
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